El río Guadaíra respira, pero aún le queda mucho para alcanzar su esplendor. La Plataforma Salvemos el Guadaíra hizo esa advertencia al considerar “desmesurado” el optimismo de la Administración tras el informe que certifica la calidad de sus aguas, y que ha llevado incluso a poner fecha a su uso como zona de baño.
“El deseo de todos está en poder bañarnos en el Guadaíra como hicieron nuestros padres, pero aún queda mucho para eso”, explicó ayer Joaquín Ordóñez, uno de los portavoces de la plataforma ecologista, que aglutina el sentir de una docena de entidades. Esa afirmación quiere calmar los ánimos de los dirigentes políticos, que incluso han llegado a afirmar que el próximo reto está en que en dos años el río sea una zona apta para el baño, según explicó el alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones (PSOE). “Eso es una temeridad a corto plazo”, replicaron desde la plataforma.
Aunque admiten que se muestran “muy satisfechos” por los últimos datos aportados por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), sobre la calidad de las aguas del río, también lanzan su aviso de que las aguas no discurren de todo tranquilas en el cauce del Guadaíra, que “todavía sufre sus episodios de contaminación”. Sin ir más lejos, Ordóñez recordó un vertido que la plataforma denunció hace apenas una semana, además de actuaciones que no se han completado como un sector de los colectores de la localidad de Arahal o el deslinde del dominio público hidráulico en toda la cuenca. A ello se suman los estudios periódicos realizados por la plataforma y que constatan una serie de hechos como que “los arroyos y manantiales de la cuenca alta se encuentran secos”, según explicó ayer Joaquín Ordóñez.
La plataforma echó en falta un poco de “autocrítica” durante la presentación del último informe, entre los que este colectivo cita, por ejemplo, el retraso de más de seis años en la puesta en marcha del programa de recuperación del Guadaíra, que se puso en marcha “gracias a la movilización social”.
En todo caso y pese a la dureza de sus críticas a la Administración, la plataforma se alegró del anuncio de la consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo, que emplazó a septiembre la celebración de la comisión de seguimiento del programa coordinador para la recuperación de río, algo que habían solicitado “insistentemente”, ya que hacía dos años que no se celebraba una reunión cuando el compromiso era el de convocar encuentros cada seis meses.
Esta reacción se produce después de las últimas mediciones sobre la calidad de las aguas del Guadaíra, que aportaron un dato revelador: la contaminación en el acuífero había disminuido en el último año, coincidiendo con la puesta en marcha de todas las depuradoras de aguas residuales de los municipios de la cuenca. Eso ha desatado el optimismo en la Administración, que se plantea un nuevo objetivo: abrir la ribera al público para su disfrute.